tan dulce me sonreía que no quería despertarme.
Siempre, aún cuando no los llamo, vuelven. A veces me amonestan, otros me escuchan, los más simplemente se ponen a mirarme.
La adrenalina corre por todas partes. El mundo interno que le es parte se llena a cada segundo de más intensidad. No para, y sigue, y sigue. Las razones aún no se pueden entender. Ella misma no lo entiende. Sólo puede sentir en su piel el sudor que le trata de refrescar y que únicamente genera el desgaste. La falta de ese líquido, el sentir de desvanecimieno le comienza a ofuscar, le abraza, le trata de rendir.
No sabes…la cantidad de cosas lindas experimenta este personaje que te escribe y que ahora desea tanto verte, anhelarte, tocarte, sentirte.
