A ti, que en mis sueños siempre has estado. Con quien pude compartir pocas pero grandes experiencias.
A ti, que en mis sueños siempre has estado. Con quien pude compartir pocas pero grandes experiencias.
Es uno de esos días en los que se festeja a quienes poco alarde se les otorga; no es como cuando llega ese 10 de mayo en donde a las mamás se les aplaude incansablemente y las fiestas se hacen presentes.
¿Por qué llegar puntual a los lugares? ¿Por qué la prisa? ¿Por qué andar correteando a la eficacia? ¿Por qué negarse a las conversaciones largas, al simple dejar pasar el tiempo sobre nuestro cuerpo y nuestros deseos?
Es el reflejo de una duda, y la duda es el alimento de la vida; si no se duda no se crea; de la arrogancia no salen chispas sino piedras, rendodas, rotundas.
Preguntas como estas y otras más que no las formulo al inicio pero que rondan, van y vienen, dentro de mi cabeza. Éstas son las que me poseen en el trance, me empujan al vacío. Un momento pude quedar mirando al infinito, sin mirar nada, sólo la mente pudo comprender por qué, yo no.
