Es el reflejo de una duda, y la duda es el alimento de la vida; si no se duda no se crea; de la arrogancia no salen chispas sino piedras, rendodas, rotundas.
Es el reflejo de una duda, y la duda es el alimento de la vida; si no se duda no se crea; de la arrogancia no salen chispas sino piedras, rendodas, rotundas.
Pensar en que al encender la televisión se podrán observar puros hechos fríos, duros; un amarillismo total de las cadenas televisivas que transmiten noticias. Pensar en que tal vez ya no haya agua en la regadera porque se está agotando.
Preguntas como estas y otras más que no las formulo al inicio pero que rondan, van y vienen, dentro de mi cabeza. Éstas son las que me poseen en el trance, me empujan al vacío. Un momento pude quedar mirando al infinito, sin mirar nada, sólo la mente pudo comprender por qué, yo no.
La adrenalina corre por todas partes. El mundo interno que le es parte se llena a cada segundo de más intensidad. No para, y sigue, y sigue. Las razones aún no se pueden entender. Ella misma no lo entiende. Sólo puede sentir en su piel el sudor que le trata de refrescar y que únicamente genera el desgaste. La falta de ese líquido, el sentir de desvanecimieno le comienza a ofuscar, le abraza, le trata de rendir.
