Hay un estado de melancolía que siempre le conviene al cuerpo.
Es el reflejo de una duda, y la duda es el alimento de la vida; si no se duda no se crea; de la arrogancia no salen chispas sino piedras, rendodas, rotundas. Yo prefiero las ideas picudas a las ideas redondas. Pero la melancolía no es el único alimento creativo; la melancolía no es lo opuesto al optimismo; al contrario.
Reivindico el optimismo para este momento de la vida; he conocido gente que pasó tristeza y dolor, como el personaje de Hemingway, y nunca estuve triste una mañana. Pasarán estos tiempos de duda e incertidumbre y vendrán otros mejores; y digo, con razón, que también se cantó en los tiempos oscuros. ¿Optimismo? Y por qué no.
Hay quienes dicen algo que también digo: al despertar, comprueba que funcionan tus manos, tus pies, tus ojos, tu cerebro. Y si estás vivo, ya tienes un motivo para la alegría, para disfrutarla y para compartirla. Así que ánimo, vamos a cambiar esa cara.



October 22nd, 2009 @ Antonio Trejo
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